DOS VISITAS AL BARRIO DE LA BOCA

La Boca. Un barrio cercano, y a la vez muy distante del centro de Buenos Aires. Apenas unos dos kilómetros separan a la aldea ribereña, del casco histórico de la gran ciudad; sin embargo hasta bien entrado el siglo XIX (y en cierto modo hasta hoy) para muchos cronistas viajar a La Boca significaba una “travesía”.

Distancia simbólica y cultural antes que geográfica, acaso originada en las características únicas de una sociedad conformada en el encuentro de criollos con migrantes llegados de todos los rincones del planeta.

Comunidad solidaria, esforzada y variopinta, que forjó su identidad en torno al Riachuelo y su puerto, y que supo de épicas celebraciones tanto como de cotidianos sinsabores y tragedias.

Orillas de un Riachuelo que prometiendo trabajo invitaba a soñar con el progreso, a la vez que sus aguas centelleantes y sus pintorescos entornos congregaban a un sinnúmero de artistas que iban a universalizar sus paisajes, tradiciones y gentes.

Calles y rincones caleidoscópicos, que a cada paso ofrecen historias, bellezas y magias a quienes quieran descubrirlas. Un mapa infinito lleno de itinerarios posibles, cada uno de los cuales podría sintetizar el universo.

Un barrio como tantos

La Boca, desde las aguas del Riachuelo

Desde las aguas del Riachuelo, un recorrido a través de historias y lugares del barrio de La Boca e Isla Maciel. La historia cultural de una comunidad, sintetizada en el curso de agua que le dio origen e identidad.

Historias y lugares de un barrio-universo

Uno de los muchos itinerarios posibles, para descubrir historias que modelaron la identidad cultural del barrio de La Boca.