Pinturas migrantes

La sagrada curiosidad que distingue a nuestra especie y nos lleva a mirar y explorar siempre más allá.

La fascinación que siempre nos invita a lo lejano y a lo desconocido.

El viaje; símbolo de iniciación, imperio de la necesidad, y metáfora de la vida entera.

La esperanza de renacer que ofrecen los nuevos horizontes.

La desesperación o la extrema necesidad, que puede arrojarnos lejos de la tierra natal.

El dolor del desarraigo, la incertidumbre, la fuerza para seguir siempre adelante. Identidad cultural que toma y da, transformándose y transformando. Un corazón atravesado por la nostalgia, que arde sembrando futuro.

Los inmigrantes que reaparecen en mis trabajos atravesando diversas series.

Tal vez porque soy uno de ellos. Acaso porque en cierto modo, todos lo somos.